22 de julio de 2008

Nadie es indispensable

La voz del pópulo es la voz de la confusión queriendo ser certera, queriendo tener verdad universal, queriendo ser absoluta: Es una torre resbalosa de la cual sujetarse.

De pronto la voz profiere la frase que titula este texto. Lo dice para los que amenazan irse. La amenaza surge desde el narcisismo, buscando sentirse único, el mejor, el insustituible. 

Será verdad esa voz añeja que por antigua clama ser auténtica. Será cierto que el que se va, será fácilmente substituido y relegado a la oscuridad del olvido. Como siempre las generalizaciones son peligrosas.

Lo indispensable, es lo necesario, lo que es vital para coexistir; algo crítico, que si falta, hace que todo lo demás se derrumbe y así permanezca. Por nuestra vida, desde pequeños nos acostumbramos a cambios, ya sean pequeños o grandes, que nos enseñan a adaptarnos con nuevos elementos, a que todo lo que no esté en nuestro cuerpo, es dinámico y renovable por un nuevo elemento. Ahora la ciencia y tecnología puede cambiar algunos elementos también de nuestro cuerpo. El factor que hace que sintamos nostalgia por el anterior elemento o temor por perder el actual, es el apego, o tal vez el amor. 
De una simple impronta, hasta un sentimiento elaborado, que dota de individualismo a tal elemento, que lo personifica, y le da una dimensión especial, única. Es cuando creemos que nadie podrá venir y ocupar su lugar. Aún de que por supuestos fines prácticos lo creamos o lo palpemos, y sea inevitable. 

En el organismo capitalista, es común esa práctica, es lógica y productiva. Mover las piezas por nuevas, renovarse, evolucionar con un sistema intercambiable, es parte del paradigma. Amigos, compañeros de trabajo, se fusionan con los pasivos contables de la empresa y se sustituyen con prontitud. Algunos, cuando se van, se dicen para sí mismos, que se les extrañará -a modo de vanidad post morten de la que habla Sabato- y que el elemento que se queda no cubrirá las expectativas, por lo tanto se descubrirá su necesaria naturaleza. En el contexto laboral, dados el diseño de un puesto, niveles de competencia o habilidades por experiencia del nuevo sujeto, generalmente –y fríamente reiterando el contexto laboral- la persona es sustituida, pudiendo borrar aquel fantasma de vanidad. Aun de que su estilo fuese diferente. Mas, es precisamente allí donde se puede comenzar a refutar la idea de lo reemplazable. Cuando dicha persona, generó un halo de simpatía con sus allegados, e hizo sólidas relaciones humanas, (capacidad de escucha activa, comunicación de sentimientos e ideas profundas, ayuda solidaria, empatía, sensibilidad por las necesidades del otro, etc.) éstas se filtran indudablemente al estilo de trabajo, pero más, a la restitución de una persona, no un objeto. 

Fuera de lo operativo, en el plano fraterno, filial, es dudoso hablar de aquella supuesta máxima. Nadie viene a cambiar a un amigo, a un hermano, a una madre, a un padre queridos. Se vuelen indispensables y si bien cuando faltan, buscamos formas o artificios por los cuales subsistir, desearíamos siempre, que estuvieran allí. El nivel de intensidad quizá se medirá –si lo deseamos hacer- por la facilidad de reprimir o desplazar o lo que sea, a esa añoranza por volver a estar juntos.

Mientras, es sano, seguir otra máxima con más veracidad, provinente de la ideología Gestalt: “vive el aquí y el ahora”, a lo que agrego, disfrutando de tus buenas compañías, dejándote acompañar por quien amas. Dejando una sutil reminiscencia por quien lo hizo en el pasado.

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14 de julio de 2008

Aprender a soportar

La policía de León, Guanajuato. No creo difiera de muchas que existan por algún lugar. Yo he aprendido a temerla, a desconfiar de ella, a sentirla como amenaza cuando vago por la ciudad tomando alcohol. Porque en León, esa pequeña isla mal llamada zapatera, está prohibido tomar alcohol por las calles pero más, en domingo luego de las dos de la tarde. Así en domingo, una gran parte de los ciudadanos se vuelven criminales, clandestinos. La policía es la gran temida.
Recién los reflectores convenencieros de la opinión mediática ha descubierto, (ja, la labor periodística me asombra) una serie de videos de policías, acerca del maltrato, tanto a detenidos como a entre sí mismos. Ya las instituciones se alertaron, ya se adjetivó como debió haber sido. Poco a poco se está difuminando la noticia y presionando también por un corte de cabezas. 
En fin la noticia ya va pasando al siguiente nivel, el común lugar del olvido, también convenenciero. 
Mi reflector se posiciona en las imágenes de los policías siendo capacitados en cuanto a tolerancia al dolor, a la humillación, a la desesperación. El alcalde de León, con su excelente léxico y poder de oratoria, mencionó que se les capacita así, por si llegan a sufrir una situación de tortura, les sea soportada. A lo que posiblemente, pienso, se les podría añadir a la tortura emulada, pues, alguna desmembración, algún balazo en alguna pierna o genitales, corte de lengua, cuelgue de carnes con ganchos, extirpación paulatina de intestino delgado, introducción por uretra de tubos, quema de retina con láser, introducción anal de serpientes venenosas o insectos, en fin, adicionando todo el catálogo de tortura de la inquisición. Sería muy beneficioso esta sumatoria de castigos emulados, sí, sólo emulados, esto por si acaso lo llegan a sufrir en la realidad, resistan más. 

Todo por el aguante, el demostrar las agallas, o los huevos, o la represión eficaz del dolor. 
La búsqueda del heroísmo, la sobrevivencia. El orgullo de saberse no rajado. Dirán algunos que mi tono burlón acaso sea por tener miedo a soportar. Desgraciadamente también en su momento caí en la tentación de exponer el pellejo, o lo viví por ser semitorturado por algún sujeto desequilibrado. Recuerdo esos ritos, supuestamente lúdicos, donde se me presionaba la espalda con una navaja, ante las risas de los demás y el ejecutor, y tenía que mantenerme estoico sin quejarme; si lo hacía, la navaja podía tener más presión. En esa situación yo era obligado a participar. En otras sí, era voluntaria mi puesta a prueba. Eso sí, el tono superficial siempre se trataba de mantener lúdico, era la salvaguarda mental. Ahora con los policías, su salvaguarda es la emulación, la prevención, la capacitación. 

La forzosa gran consigna, es el aguante, el no llorar, el no quejarse. La queja significa debilidad, cobardía, exclusión del género. Este tipo de queja, no debe ser confundida como la opuesta a la moral estoica donde el control de las pasiones y el dolor era obedeciendo a un dominio racional superior, al entendimiento del cosmos; la queja derivada por ende es, sinónimo de ignorancia y abulia. Aquí el no quejarse, el ser estoico habla de un virtud, de una práctica valerosa que conoce y tiene una causa justa por el cual soportar el sufrimiento; existe un fin ulterior positivo. 

En el tipo de aguante que practican los policías de León Guanajuato (que por el momento tenemos puesto los ojos en estos en particular, pero que tal vez existan en todo el mundo prácticas similares), no es estoico definitivamente. Es absurdo, es degradante, falto de dignidad humana, estúpido, derivado del más irracional intento de justificar la hombría. Además apelando a la lógica, es menester que sepan cómo No caer en las manos de un torturador primero. También es verdad que existe la triste posibilidad de ser torturados, entonces, para ese momento aciago, se acordarán de su capacitación y tal vez aguanten más o, quizá no aguanten nada; pero, sí compararán esa tortura con la que les aplicaron antes y, sabrán que ojala no hubieran tenido ninguna de las dos.

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7 de julio de 2008

Ralentizando




Salir a la calle, con frío, lejano que me empuja por los laberintos, que me hace recorrer las caras con un tono distinto. Todo porque hay un diluyente, quizá un aditivo que salva esos rostros y ese panorama. 2046, me dio la música que conmueve sin sentido, sólo por imágenes hermosas, sólo por evocar fantasmas ajenos, por dar cuenta de algunos demonios internos que vagan siendo ignorados por nuestra efímera y banal alegría.
Fue vicario, fue inyectado, una especie de anzuelo al mundo interno, que sacara a la luz, que fuera proveedora de instantes salvajes, ajenos.
Sonidos precisos, tan dulces e incisivos, expectantes a un alma con ojos en sinestesia con oídos. Sí, todo se vuelve un jardín secreto, con Siboney danzando desnuda, a veces llorando, a veces eufórica. El tiempo fluyendo como quisiéramos.
Aún de bailable o frenético, es adagio, por estar ralentizado. Allí, en ese cuadro, está algo que conmueve, un toque lumínico de droga. El lente puede ser el mismo, y dotado de embelezo por los acordes. Los galopes se asientan arrullados por los violines, siguiendo en movimiento igual, sólo suplidos quizá por un antípoda sonido. Es que llegará, si tenemos tiempo, la imagen del sorprendernos llorando tenuemente por haber reído.

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2 de julio de 2008

Ingrid Libre

Luego de 2,323 días en cautiverio por las fuerzas de las FARC, la ex candidata a la presidencia de Colombia, Ingrid Betancourt ha sido liberada. Hoy es un día grande, donde ella renacerá, más allá de politiquería e ideologías que hacen apología del asesinato; ella ha demostrado ser un gran ser humano, una gran mujer, una sobreviviente.
Entre tantas recientes tragedias, su liberación junto a otros 14 rehenes, me hace sentir emocionado y lleno de empatía con su felicidad.



Ingrid, abraza a su madre al bajar del avión luego de su rescate, al cual ella calificó de perfecto.

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