Los motivos son oscuros. Los motivos son dictados. Los motivos son glorificados. Los motivos son impuros. El hombre sabe cuál es su misión. Ha renunciado a la vida, a la alegría de los otros, a la inocencia de su hija. Cree, y es ese su peor estigma. Veo por el youtube al hombre hablarle con ternura a su hija, sé que ya mató en Londres a más de 50 inocentes por sus delirios, en compañía de otros tres. Y me siento tan frío, tan consternado, tan ajeno a todo. La tristeza se mezcla en las grietas de mi indiferencia cotidiana. Le dice a su hija, que ha sido la mayor alegría de su vida; el hombre se ha convencido que matará por motivos ulteriores, sublimes. Tal vez, y sólo tal vez, su hija, siendo ya mayor, vea el video al mismo tiempo que observa los destrozos, los cuerpos masacrados por la explosión, y reflexione, sobre otra consigna que le dio su padre: “Tengo que hacer esto para nuestro futuro, y será lo mejor, ojala, a largo plazo. Es lo más importante. Maryam, sé fuerte, aprende a luchar. Luchar es bueno. Sé la mejor amiga de mamá. Cuida de ella, pueden hacer juntas muchas cosas, como luchar y cosas así”. Luego de reflexionar, espero con todas mis fuerzas que en ese posible momento, renuncie a las creencias heredadas, al fanatismo religioso, a las causas ulteriores producto de psicosis místicas y que llore por la estupidez de su padre, que llore profundamente por los inmolados inocentes, que sienta piedad ante la miopía de los demás terroristas que, desgraciadamente, creen que destruir vidas ajenas, será para un mejor futuro, a largo plazo.
Recordé dentro de mi consternación que Tristania tiene una composición llamada fate, que escarba en los ennegrecidos motivos del hombre bomba:
I've been begging for the public eye, now watch me fly Can you see what I've become
So expose me, I shall be released From the flesh-pain so sweet
I was walking through the valley of the living dead Didn't help the tears I shed
Always chasing those elusive dreams A drop of blood in the street
Luego de que José Ramón Fernández señalara las carencias de trabajo grupal, recordé a ImprovEverywhere como buen ejemplo de organización. Aún de que como enajenación, he abandonado al futbol en general, reconozco su importancia pura, sin jugadores divos, sin grandes patrocinios, e intereses de política deportiva. Pichon Rivière, argentino, hizo grandes aportes al análisis grupal en base al futbol, resaltando su poder operativo o de trabajo, encontrando una estructura práctica en cualquier situación que se necesite de organización de varios individuos. En fin, recuerdo también en la época de inicio de los ochentas que a jugadores de la selección mexicana los intervino un psicólogo, ignoro si fue un psicólogo social, porque el trabajo para con un equipo es, obviamente, grupal. Pero esto es sólo anecdótico y en referencia a las declaraciones del comentarista, la verdad lo del futbol mexicano es una maraña política y de un patrón inestable o sincopado al manejarse, en el mejor de los casos, es saludable tomarlo como muchos lo hacen, una simple enajenación.
Mi interés es por resaltar a ImprovEverywhere. El iniciador de lo que se llama “diversión organizada” es Charlie Todd, desde el 2001 ha creado más de 60 “misiones” o escenas en grandes ciudades. Un grupo de agentes funge en determinado rol, se mezcla en la multitud y ejecuta la misión sincronizadamente; “paleros” se les diría también. Provocando reacciones anómalas en relación a la rutina u orden “robótico” de lo consuetudinario. La adrenalina, el saberse parte de un plan, la misión primordial de divertirse, el sacar a los demás de su mundo interior, causar una ruptura con lo monótono, y tal vez el sentirse diferente a los demás al menos en cause; son los principales motivadores que atisbo y que dan cohesión grupal a los agentes. Me fascina ver primero la sincronía con que trabajan, los sujetos obedecen y cumplen con su objetivo ordenadamente, están de acuerdo totalmente con la misión quizá por eso lo hacen. Luego, otros factores, como la buena comunicación y el buen liderazgo de Charlie, logrando experimentos muy interesantes y por supuesto divertidos. Pichon Rivière siempre lo dijo, el mejor laboratorio es el campo, afuera sucede todo. Desconozo si Charlie tenga intención de formar o corroborar teorías sociales, pero es mucha la información que se puede sacar, por ejemplo en el video llamado Best Gig Ever" o “el mejor concierto por siempre” se nota como reforzador el entusiasmo del público "palero", modificando las creencias de ser buenos músicos o dar un buen espectáculo, en ese caso, en los posteriores conciertos sería triste no encontrar reforzador, que tal vez, será lo más lógico a pensar; en todo caso, el poder de la simulación es sorprendente y lo que más me llama la atención y dicha misión, logró aumentar la intensidad de los músicos como es natural, mientras los agentes al simular, ellos mismos se contagiaban de más energía; un círculo energético.
En otra misión, "Frozen Grand Central" el congelamiento de los agentes en la estación del tren en N.Y, es curioso observar las reacciones de los transeúntes. Los que logran observar más hacia su totalidad la cantidad de congelados, se perturban, y tratan de encontrar respuesta que no sea sobrenatural o parte de una broma, pero al ver que son muchos y están en las posturas más cotidianas, surge el asombro, el anonadamiento. Quizá algunos teman de algún mal espontáneo y contagioso para ellos también. Pero tal vez, lo menos digerible sea, la cantidad. Tantos sujetos en una broma, en una actividad planeada, es poco creíble, es entonces donde se crea más perturbación. Se vuelve surrealista.
Un último ejemplo –quisiera hablar de todos- es el llamado “Food Court Musical“ donde una encargada de una tienda de comida rápida comienza a cantar a capela, que ya no tiene servilletas. Los comensales extrañados la observan creyendo es un caso aislado y muy raro. Pero luego su asombro crece al ver que es respondida por un mismo comensal, para luego intervenir más y más gente, el intendente, una señora y su bebé que es lanzado por los aires. Poco a poco toma forma de musical, y la gente no sabe a dónde voltear por si surgirán nuevos partícipes y quiénes serán estos. La música se escucha, todos bailan una coreografía planeada, y de pronto, interviene un guardia de seguridad. Grita con voz firme: qué demonios pasa aquí. La gente expectante ve por fin restablecido el orden natural (aburrido pero seguro), el guardia es visto como el dador de cordura. Pero irónicamente, se une a la fiesta y los que esperaban el restablecimiento se sienten defraudados y manotean con desdén. Termina todo con una fuerte ovación y la encargada con su servilleta, tema del musical. Me recordó a la película española Noviembre.
En algún foro, una persona exclamaba al ver uno de los videos, la inutilidad supuesta de las misiones, que era mejor organizarnos para juntar basura, plantar árboles, etc., otros le refutaban mencionando era simple diversión, si querían mejorar el mundo simplemente lo hicieran. Estoy de acuerdo con ambas posturas. En el caso del futbol, su verdadera esencia es la diversión, organizada. En el caso de la vida diaria, falta encontrar una meta en común y consciencia colectiva basada en virtudes buscando con sabiduría el bienestar de todos y todo. Tal vez, al poder grupal, le falte el factor diversión.
Flotando en un mundo intangible, percatado tan sólo cuando se encuentra ante el vértigo de la inefabilidad momentánea. Después o quizá en el mismo instante, se puede ser sensual. Dejando que los sentidos irrumpan ante la turbación del ego. Entonces de ese instante solipsista, vienen los intentos por nombrar la sensación con metáforas de locura. Ante ello se puede decir que la cordura es acariciada por una flama, o que temblamos sin el cuerpo. Para que pase esto, la experiencia debe ser encontrada en los límites de toda cotidianeidad, quizá en la línea de un horizonte dístico entre el miedo incontrolable de evadir la soledad y el paraíso individual en que nos delectamos por dogmas. Algunos dejan de serlo por ser tan complejos; pero, qué importa sí deleitan.
Lo hermoso al estar vivo, es que la línea de ese horizonte comience a girar desde el centro, y contraiga cuerpo y mente, dando –otra vez- sensación de unión. Qué funda y nos deje disfrutar cinco veces por los sentidos; esta vez, primero por la vista y así girando, interpretemos símbolos logrando alquimias tan jugosas como nuestro universo. ¿Por qué el miedo a ser subjetivistas?, si de todas formas la locura hará milagros con nuestros apotegmas y estos harán –salvo estemos muertos- que sintamos, el vórtice, donde todos nos fundiremos. ¿Desde dónde de desliza la locura?, al jugar con la razón o, del descontrol de nuestros sentidos.