16 de noviembre de 2006

Disc Jockey


I

Mi voluntad es absurda pero rítmica. Quien viene aquí, percibe de forma sutil, la musical enajenación, creadora de lazos, mutiladora de lenguajes verbales, candente, voraz.
Que dancen, la noche desvanecedora justifica mi poder, otorgado ciegamente; recibido complacido desde mi tribuna. Es preciso que se sincronicen y sean consumados en el brebaje psicotrónico. En la noche, mi batuta digital se ciñe en mis dedos. ¡Qué nadie me la quite!

Auras digitales preñadas de lujuria, mentes sincopadas agridulces; crestas voluptuosas, nervios sulfurados reprimidos; pélvica ansiedad, unión simbólica en preludio; ropaje deslizado al sexo, ojos sangrantes al ataque; festín de roses, aniquilamiento de la prudencia; sonoro magnetismo temporal, es permanente, aún sordo. No es sordo, es callado, plagado de recato sin mi mando.

Continúo contemplando, son míos. Yo gobierno su intensidad, la incremento si deseo blasfemar contra la serenidad; mas, ahora quiero dar la dosis de mi propia lujuria a sus rostros transpirados. Ya he dado la carga al ambiente, está al asecho, ellos la reciben gloriosos; qué agradecido estoy de que me complazcan. Al iniciar vertiginosamente, puedo calcular el intercambio de fluidos involuntarios, y observar vertiginosamente cómo aderezan su tendencia a la nada.
Su cuerpo muestra el aprendizaje que les permite ser entes sociales. Ellos se justifican diciendo que es natural expresión corpórea. Aquí no son nada, ¡qué pueden expresar ante mí!; trato empeñoso de leer o descifrar su cuerpo y, sólo el tedio (armonioso e inquietante) es quien me embarga. Aquí,-lo subrayo- éste es el lugar del desvanecer, del frenético intento de fusión con la desbocada letanía de lo terrenal.
Sí, podría ser yo incongruente; sin embargo, la consciencia moral no puede nada contra mi sórdido deseo de ser pastor de estas incansables ovejas.

II

Ahora la noche se evapora hacia el infinito. Despierto con la sensación de miles de satélites incansables monitoreando mi cráneo. Un gran ventanal me permite observar la ciudad renaciendo de sus cenizas. Existen quienes vivieron el fuego dormidos, ignorantes estúpidos. Se han perdido en un simple sueño la doble vida. No saben del sulfuroso lema: ¡Carpe Noctem!
Tengo una inquietud vibrante e insolente que no deja provocarme prurito. Hoy la consumaré, quizá sobre algún edificio. No lo hago porque en verdad es estúpida mi intención. No, mi intención no, sino que será estúpido el final de mi acción, sería vacuo, tal y como a quienes va dirigido. Esta expectación inútil es creada deliberadamente para dar realce a mi absurda acción. Pero en este mundo inquieto de amos, podría tener mi acción, quizá, algún eco.





Ya está, entré en este edificio y desde este pedestal, en este cruce de calles internas, cubiertas, bien puede ser consumado. Primero, necesito algo que me dé otro nivel de consciencia, alguna droga de efectos naturales, no física, autoprovocada; para ello intentaré realizar un ejercicio descriptivo minimalista:
Estoy encima de un cubo de madera utilizado para mostrar objetos de comercio; el edificio donde estoy contenido o agregado, es una enorme figura geométrica dividida en secciones de distintos volúmenes, su parte superior es una estructura metálica compuesta de varios cilindros entrelazados, su fin aparente es lograr alguna afinidad estética así como proteger de los rayos solares y otros factores climatológicos; en la parte inferior que es donde caminan las personas, está recubierta de un material reflejante y duro de color blanco, su fin aparente es la uniformidad de suelo y fácil limpieza, así como también de afinidad estética, (ya no mencionaré esto último en mis demás descripciones ya que la mayoría de los objetos inertes contienen esta finalidad: “afinidad estética”); los espacios seccionados en cubos son más diversos, tienes una cantidad de objetos dentro de ellos que mi descripción sería onerosa, me basta decir que están especializados los bloques y los objetos dentro contenidos tienen vínculo entre sí, además son intercambiables por pequeños círculos de metal, tiras de papel, (los cuales nombraré como cuantitativos A) o por otro método un tanto más subjetivo, pero igual lo describiré por ser vital en el funcionamiento de este lugar: se intercambia el objeto por el conocimiento de adquirir un concepto que abarca los cuantitativos A, representado por una pequeña tira de plástico u otro papel (cuantitativos B), y ¿qué cuantifican ambos?, no es su origen, sino: la necesidad de subsistir, el cubrir los deseos más íntimos entre los que están el deleitar su sentido del gusto, el saciar alguna carga libidinal, el conato de hastío de sus obsesiones compulsivas, el abrazar algún fetiche, los sueños por la materia, y entre otros tantos más desglosados: el proporcional vacío existencial. Y todo esto último, no es sino lo que representan simbólicamente los objetos descritos en todo este lugar. ¡Con un demonio!, es simplemente un centro comercial o, “la caverna de Platón”, como diría Saramago, y los cuantitativos es el dinero simplemente. Es más difícil intentar comunicar por significantes, o significados desglosados. Maldita lingüística. Finalmente, eso es imposible de dilucidar para mí.
Ya todo ha adquirido un nuevo rostro, o quizá carece de él.
Bien, me dispondré a ejecutar mi acto portentoso, para ello estoy preparado con la música que servirá de coreografía. Estoy en el centro de la plaza interna de este pseudocosmos.

III

El ritmo parece no ser percibido aún. La melodía sí, porque sus rostros han cambiado en alguna nimia expresión. Es fácil notar cuando la música psicotrónica perma a través de su angustia, los ojos dejan de ver lo concreto y la mirada se alarga; su boca se entreabre un poco y parece hiperventilarse a través de ella; después, la dirección de la cara gira buscando algún amo, lo cual me inquieta y complace.

Poco a poco me están encontrando. Sí aquí estoy, soy el líder, el supremo sacerdote de su frenesí, aún más que un heriofante. Se están acoplando todos al ritmo, incluso, no importa entren y salgan de mi alcance en la plaza. La danza se recrea conforme progresa, parecido a una función matemática. Intentan creer que disparan destellos a los otros y que son únicos ante esa dolosa coreografía colectiva. Un patrón se deja ver. Cada vez que cambio a una escala específica, por ejemplo la “phrygian” en Mi mayor dominante, algunos corderos se introducen en un restaurante; al ejecutar cierta percusión, algunos se paran a caminar lentamente a observar los aparadores. Cuando toco delicadamente algunos arpegios, se sientan en algún lugar y suspiran viendo al cielo o al domo. Otra vez, domino yo, no sólo me vasto a un reducido antro nocturnal, me extiendo a voluntad, soy el maestro. Nadie escapa de mí.

Una prueba contra mi admirable soberbia, se desentiende de la multitud. Camina atípica a la multitud, es una mujer hermosa, con la mirada perdida, no está atrapada en sus sentidos por la alucinación masiva. Por lo tanto, menos lo estará por mi dominio. Me perturba tanto.
Es necesario para mí, sea somnolienta, no que esté despierta. Blasfema ante los normales seres que deambulan inocentes. Dualidad levitante, la quiero poseer y odiar al mismo tiempo. Me fascina su indiferencia, me enfurece, no puede ser atrapada igual. Basta, no puedo con mis ansias megalomaniacas si ella no escapa. No quiere escapar, es inmune. Entra lentamente o sale, en una tienda extraña. Creo es una especie de librería antigua, vacía, ajena también a este lugar frívolo. Del pequeño lugar se emana una melodía árabe con olor a café. Mi fascinación me empuja desde mi columna vertebral y me jala amorosamente por mi pelvis. Entro y salgo, a ese sui generis sitio de calor profundo. Dentro, un gran hombre, iluminado, maestro de maestros, filósofo que abandonó su montaña, nos guía en nuestra búsqueda, -distinta- en una danza intelectual por los anaqueles llenos de libros y música, mientras toco con ansias dirigidas el hombro de la mujer, dirigido por la cadencia de ese superlativo DJ.

J. Santiago Silva G. Astrapé N.

1 comentario:

. noisevere dijo...

Jejeje gracias por el tip, pero de nuevo... ya sabía !!!!!!!! XD ji ji ji. Cómpralo porque está muy muy muy lindo. Saludos y gracias por visitar.