Mostrando las entradas con la etiqueta moda. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta moda. Mostrar todas las entradas

26 de marzo de 2008

La estética del Emo

Tal vez, si el fantasma de la indiferencia no ha aparecido, algunos se pregunten: Por qué causa fueron agredidos los Emos. La agresión a la llamada tribu urbana, rápidamente se entendió como un síntoma de intolerancia, de agresión contenida, de búsqueda de chivos expiatorios, de deseo agresivo e innato por la horda primitiva, o al intentar decir algo se apeló a los “valores” tales como el respeto y la diversidad. Y tal vez allí, en los valores se pueda encontrar alguna respuesta.

Aunque se haya dicho que la clasificación de Allport sobre los valores es obsoleta y reduccionista, sirve como marco de análisis. Él los clasifica en: Teóricos, Estéticos, Económicos, Religiosos, Sociales, Políticos. Entendiéndose como Valor, a la postura de ponderación ante algo, o estructura de criterios para aquilatar algo. El valor es distinto pues de la virtud, o del rasgo práctico que puede caracterizar a una persona, cosa que es confundida comúnmente principalmente por la campaña de tele-bizca. Es una actitud basada fuertemente en parte de creencias. Pues durante mucho tiempo, y de forma muy evidente, se ha propagado un culto a la imagen, a la apariencia, introyectándose un ideal a alcanzar. La búsqueda de ese ideal, es lo que conforma el valor estético. Un catalizador en esa búsqueda, es la tendencia en la moda, que es variable por la capacidad económica, la edad, y ciertos rasgos de personalidad. La moda, asimilándose como indicador de lo que más se repite, o más aún, como indicador de “normalidad”, es la que dio vida al Emo, ya luego, para buscar consonancia interior se le maquilló con alguna que otra ideología, siguiendo el principio de la disonancia cognoscitiva: nadie quiere parecer estúpido con lo que hace o cómo lo hace, y busca justificarse formando creencias para sentirse tranquilo.

Los oscuros orígenes de la agresión radica en la estética, en el encumbramiento por la apariencia. Los miembros de esta tribu urbana, no encajaron, ya no en la “gran moda normal”, si no en los residuos de ésta, o en otras tribus con identidad aparente (: por cómo se ven). Los otros, reclamaron que estos otros, robaban y hacían mezcolanza con su identidad, y además no tenían ideología que ellos sí habían logrado y defendido por mucho tiempo atrás (ideología que puede ser entendida por la disonancia cognoscitiva). Se pelea entonces, la anormalidad, estos sujetos, son rarezas, exóticos en un mundo normal. Además, predican tener de bandera, un estado emocional, es donde, algunos, reclaman el derecho universal de que el estado depresivo no le pertenece sólo a ellos, sino es de todos. Cómo es posible, que tengan una moda dispersa y además se amparen de estado emocional, para quizá, compensar como moda dicho estado, es decir, volver moda el estar deprimidos. Pero ese estado anímico, forma parte de un integrado secundario, queda implícito en lo primero, la rareza en la moda.
Luego, claro, la intolerancia del neurótico social, (ja, ja que me incluyo en ese grupo, aunque en una categoría no tan radical en la destrucción banal de tribus urbanas). Que convoca a la masa hambrienta de amos, de identidad más allá de su satisfecha normalidad en cuanto a moda, de identidad en cuanto a necesidades de agresión. La masa se reúne para hacer un ritual de pureza, donde la gran consigna es que nadie sobresalga más que ellos.

Después, los Emos, quedan como mártires, como símbolos en la búsqueda de chivos expiatorios de la sociedad, y se unen más entre sí, se fortalecen y ahora, por causa externa obtengan una ideología más auténtica: cómo sobrevivir ante la incomprensión y ser analistas ante ello; ahora sí tienen porqué deprimirse: la intolerancia. Les tocó quedar en ese rol por el momento, que antes tuvieron las otras tribus urbanas, pero que nadie se había atrevido a agredir. Resultado irónico, para el neurótico social que quiso destruirlos.

Las anteriores tribus urbanas tal vez, gozaron de la ausencia de una red social que convocara a su agresión. En fin, los agredidos –irónicamente- de moda, han dejado de ser objeto de burlas subterráneas por algunos, estando de moda de esta manera, quizá dejen de ser odiados.

La normalidad (es este caso en la valoración por lo estético), se confunde en ocasiones con la ignorancia y una apología por el fascismo. Salud!


.