31 de marzo de 2008

Manual del buen limosnero

De los que operan en el transporte urbano

Hay personas que quizá sí necesiten ayuda desesperada, pero dados los farsantes que abundan, pagan justos por pecadores.
Si el lector quiere un día intentar obtener recursos mediante la solicitud de dinero en un camión urbano, hay le van una serie de puntos a seguir para que quienes lo abordan, se la crean o al menos aplaudan su depurada intención.

  1. Procure que su discurso parezca improvisado. Evite decir todo “de corridito”; cuidando el tono de voz, dude al hablar mirando al suelo mientras lo dice, simulando extrema vergüenza, mencionado al inicio que, “no sé ni cómo empezar”. No diga frases cliché, tales como, “lo que sea su voluntad”, “prefiero pedir que robar”, dichas frases pueden minar la intención de una víctima quisquillosa.
  2. Evite dar discursos disparatados y repetidos ya con anterioridad por gente no calificada. Por ejemplo, si va a decir que necesita dinero para una operación, no continúe con su farsa durante varios años, pues la gente comenzará a dudar.
  3. Recuerde, entre más detalles que lo hagan ver como primerizo, lo ayudarán, por ejemplo: hacer una pausa considerable ante de iniciar con cara de angustia; moverse con torpeza mientras camina por la unidad; dar efusivamente gracias y bendiciones cuando reciba el botín, etcétera.
  4. Cuide de trazar una ruta de operación, para no ser reconocido. Si va a repetir ruta, trate de cambiar un poco su apariencia, tono de voz, horario y principalmente su discurso.
  5. Compre de ser posible algunas paletas baratas, y diga que las ofrece por lo que le puedan dar, si se le terminan puede alegar lo que se recomienda en el siguiente punto.
  6. Si el tema de su discurso, es acerca de ser un sujeto en rehabilitación, procure ir aseado y con playeras religiosas, eso provocará un impacto más grande en las futuras víctimas, ya que dirán que en verdad va por buen camino. Una buena sugerencia en especial, es la llevar consigo una sola paleta para dar a cambio, alegando una disculpa ya que necesita juntar un poco más de dinero para comprar más; algunas las personas sentirán lástima y tal vez suelten unas monedas extras.
  7. Cuando termine la labor, procure bajar por la puerta de atrás, esto ayudará a que la mayoría de las personas no lo vuelvan a ver para indeseables y posteriores identificaciones.
  8. Si tiene oportunidad, utilice a un infante a su lado, el cual de ser posible deberá tener alguna gracia y parecer hambriento y aburrido.
  9. Si tiene recursos, la producción de su representación puede ser mejorada con maquillaje simulando heridas, defectos, o bultos bajo la ropa en apariencia de jorobas (cuide no caer en la exageración, o en su defecto consultar profesionales en estos menesteres)
  10. Planee muy bien los temas. Un tema drástico que simule urgencia, se puede utilizar en una amplia ruta pero por poco tiempo, de preferencia un día (personas en el hospital y muertes). Temas que hable de recuperación lenta de enfermedades, imposibilidad de trabajo, adicciones, u otros temas que hablen de problemas a largo plazo, se pueden ejecutar según el punto 4; teniendo cuidado de que si, se trató un tema drástico, debió dejar un mes de distancia a lo muy poco. Se recomienda ejecutar un tema drástico en una ciudad distinta.

Estos puntos a tratar, pueden ser ampliados por los practicantes para enriquecer este manual. Si se logra fineza en la ejecución, se lograrán dos escenarios luego que las personas en general no distingan el auténtico necesitado del farsante: se volverán más críticos y reservados a dar o, les darán a todos por igual.

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26 de marzo de 2008

La estética del Emo

Tal vez, si el fantasma de la indiferencia no ha aparecido, algunos se pregunten: Por qué causa fueron agredidos los Emos. La agresión a la llamada tribu urbana, rápidamente se entendió como un síntoma de intolerancia, de agresión contenida, de búsqueda de chivos expiatorios, de deseo agresivo e innato por la horda primitiva, o al intentar decir algo se apeló a los “valores” tales como el respeto y la diversidad. Y tal vez allí, en los valores se pueda encontrar alguna respuesta.

Aunque se haya dicho que la clasificación de Allport sobre los valores es obsoleta y reduccionista, sirve como marco de análisis. Él los clasifica en: Teóricos, Estéticos, Económicos, Religiosos, Sociales, Políticos. Entendiéndose como Valor, a la postura de ponderación ante algo, o estructura de criterios para aquilatar algo. El valor es distinto pues de la virtud, o del rasgo práctico que puede caracterizar a una persona, cosa que es confundida comúnmente principalmente por la campaña de tele-bizca. Es una actitud basada fuertemente en parte de creencias. Pues durante mucho tiempo, y de forma muy evidente, se ha propagado un culto a la imagen, a la apariencia, introyectándose un ideal a alcanzar. La búsqueda de ese ideal, es lo que conforma el valor estético. Un catalizador en esa búsqueda, es la tendencia en la moda, que es variable por la capacidad económica, la edad, y ciertos rasgos de personalidad. La moda, asimilándose como indicador de lo que más se repite, o más aún, como indicador de “normalidad”, es la que dio vida al Emo, ya luego, para buscar consonancia interior se le maquilló con alguna que otra ideología, siguiendo el principio de la disonancia cognoscitiva: nadie quiere parecer estúpido con lo que hace o cómo lo hace, y busca justificarse formando creencias para sentirse tranquilo.

Los oscuros orígenes de la agresión radica en la estética, en el encumbramiento por la apariencia. Los miembros de esta tribu urbana, no encajaron, ya no en la “gran moda normal”, si no en los residuos de ésta, o en otras tribus con identidad aparente (: por cómo se ven). Los otros, reclamaron que estos otros, robaban y hacían mezcolanza con su identidad, y además no tenían ideología que ellos sí habían logrado y defendido por mucho tiempo atrás (ideología que puede ser entendida por la disonancia cognoscitiva). Se pelea entonces, la anormalidad, estos sujetos, son rarezas, exóticos en un mundo normal. Además, predican tener de bandera, un estado emocional, es donde, algunos, reclaman el derecho universal de que el estado depresivo no le pertenece sólo a ellos, sino es de todos. Cómo es posible, que tengan una moda dispersa y además se amparen de estado emocional, para quizá, compensar como moda dicho estado, es decir, volver moda el estar deprimidos. Pero ese estado anímico, forma parte de un integrado secundario, queda implícito en lo primero, la rareza en la moda.
Luego, claro, la intolerancia del neurótico social, (ja, ja que me incluyo en ese grupo, aunque en una categoría no tan radical en la destrucción banal de tribus urbanas). Que convoca a la masa hambrienta de amos, de identidad más allá de su satisfecha normalidad en cuanto a moda, de identidad en cuanto a necesidades de agresión. La masa se reúne para hacer un ritual de pureza, donde la gran consigna es que nadie sobresalga más que ellos.

Después, los Emos, quedan como mártires, como símbolos en la búsqueda de chivos expiatorios de la sociedad, y se unen más entre sí, se fortalecen y ahora, por causa externa obtengan una ideología más auténtica: cómo sobrevivir ante la incomprensión y ser analistas ante ello; ahora sí tienen porqué deprimirse: la intolerancia. Les tocó quedar en ese rol por el momento, que antes tuvieron las otras tribus urbanas, pero que nadie se había atrevido a agredir. Resultado irónico, para el neurótico social que quiso destruirlos.

Las anteriores tribus urbanas tal vez, gozaron de la ausencia de una red social que convocara a su agresión. En fin, los agredidos –irónicamente- de moda, han dejado de ser objeto de burlas subterráneas por algunos, estando de moda de esta manera, quizá dejen de ser odiados.

La normalidad (es este caso en la valoración por lo estético), se confunde en ocasiones con la ignorancia y una apología por el fascismo. Salud!


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10 de marzo de 2008

La Fuente y la Media Luna

Luego de varios días de catatonia, de ideas hormigueantes que bullían en mi cabeza, inmovilizándome aún más. Por fin puedo decir algo de dos filmes significativos para mí. Luego quizá podré decir algo también de la película La vida de los otros (Das leben der anderen) o del Good bye, Lenin!, en total fueron 4 filmes continuos que un tanto apartado disfruté.


De estos dos, La Fuente de Darren Aronofsky y La Media Luna de Bahman Ghobadi, encontré cierta relación de la cual quiero desbocarme. Por el director de la Media luna, descubrí la intención expuesta en la película, paralela al Réquiem de Mozart: lo Inacabado, en su caso por frustración. En La Fuente, Inacabado por dejarlo postergado.




Mamo, el músico anciano Kurdo, que alucinando a la muerte que jala su ataúd por las montañas de la frontera, todavía siente la pasión por la música, y decide interpretar su réquiem en tierras iraquíes. Admirable patriarca, que sobre sus hijos, viaja hacia la Muerte, con el deseo de cantar antes de ver sus hermosos ojos entre la nieve. Las similitudes con Las Tortugas Pueden Volar se dejan ver de vez en cuando, sobre todo con el entrañable personaje de Kako, -símbolo de la tragicomedia- conductor del camión, en cual se sucede la acción. La historia de Mamo, es la de una sublime obsesión, la última, que lo impele y arropa ante el fin. No importa cruzar fronteras turcas, iraquíes, hostiles, oníricas, mortales; el camión viejo, serpentea entre esas líneas y esperan llegar a un destino que se desvanece aún más en la mente del viejo músico patriarca.


Malos presagios abundan en las montañas, cantos hermosísimos en el pueblo de las mujeres que entonan al unísono, y de ellas una mujer, Hesho, la de la voz angelical y mirada tan triste, que se resiste a acompañar a Mamo en la última elegía y termina por desvanecerse. El camino cada vez encuentra más paraderos involuntarios; se posterga el destino y aparece la alucinada Muerte, Niwemang, o tal vez una simple guía; tan bella sirena del desierto y luego de la nieve, que da la fatal esperanza al anciano compositor y lo lleva presuroso a cumplir su cita en aquel ataúd de madera. Pero, al fin, el sueño se cumple, o al menos es delirante y satisfactorio, él recibe el cariño del público al interpretar su réquiem recostado en su tumba nevada.

La violencia es vencida, la guerra, las fronteras, la represión, el canto apagado, los instrumentos rotos, la falsa tierra prometida, aunque sea en la sonoridad del alma. Niwemang no puede decir la verdad, y tal vez con una extraña clemencia le da ese regalo mortuorio, al dejarlo abandonado en la montaña blanca. La música de escalas menores, olorosa a especias y licor añejo, cual campo magnético, atrapa al cuerpo y lo estremece mientras tanto; los Kurdos, saben que esa música es su último bastión de cordura y amor por la vida.



La otra cinta, tan incomprendida tal vez y vilipendiada, hablaré pasando por alto sus inconsistencias históricas y su atrevimiento de mescolanza místico nada más. El ritmo es lento, es verdad, con instantes repetidos igual que la música, pero como reconoció Tarde, la repetición provoca sensaciones hipnóticas, Buñuel gustaba de usarlas para crear ese efecto. La segunda vez que la observé, todo tomó dimensión. Ella desde su situación, se desprendió de la ilusión de inmortalidad, él se aferraba a la vida, posiblemente engañándose de practicar un amor ulterior, siendo que tenía miedo a quedar solo y sufrir. Ella, pensaba trascender la muerte en una semilla que quizá sería un árbol que la transportaría viviendo aun, transmutada, hasta otras eras, otros lugares quizá. Sabía que su muerte podía dar vida, de cualquier manera, en ese caso, al servir de motivación sagrada para su esposo al investigar los tumores en el cerebro. Había comprendido de manera tácita que los mayas entendían la muerte como sacrificio por la vida posterior, y que Xibalba, nebulosa moribunda, era un símbolo a la vez real y soñado. Mientras fuésemos absorbidos por un agujero negro, la materia esencial era colectiva en el universo.

La voz de Isabel reverberaba con la consigna, terminar la obra conjuntamente, la fantasía épica del supuesto conquistador español que habla inglés. Terminar. Hasta que lo hace, o desde que decide hacerlo, comprende lo que es el desprendimiento, el aceptar las decisiones ajenas, el superar su ego, y sacrificarse por la vida ajena. Es allí donde es más difícil aceptar que puede no ser una ficción por la gran mayoría, cómo dejar morir al que así lo quiso, cómo morir por alguien cuando nuestro ideario por la muerte es visto desde un proceso narcisista, nuestros miedos por lo tanático son exclusivos y su desplazamiento igual.

Otra vez la música, de Clint Mansell, es precisa. Ulver me vino a la mente por instantes, luego Lana Lane, Nosound, Godspeed for you black emperor y otros más, en sus momentos más introspectivos. Las notas aún de ser pocas relativamente, son asertivas y se anclan a las imágenes singularmente, una primera escucha lo delata, una segunda lo refuerza y continúa ese ambiente sugestivo del hombre que viaja hacia la nebulosa en su esfera.

Puros símbolos, confío en que sean interpretados acercándose más a la fuente. Que no sean vistos con ceguera del significado, liberándose de una percepción plana y superflua, y no se tenga miedo a ser subjetivo ante los demás.

Lo inacabado, simboliza de alguna manera, la restitución de la parte que Sí, está hecha, aún de no tener colofón, y al final de cuentas, qué mejor fantasía por la inmortalidad.

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