8 de junio de 2007

Prejuicios en la Pepsicología

Valga la generalización como persuasor.

Ciencia, título tan respetado en años anteriores y que luego de su ciclo, ha ido perdiendo estatus entre las personas, principalmente las que tienen tendencia innata a la irreverencia. Soy un impúber relativamente a quienes han padecido de los prejuicios en la psicología. Ese estatus, al principio me deslumbró, para luego ver que el defenderlo, era irónicamente una postura neurótica, necia, cansada. La gente, en su búsqueda desesperada por tener algo en qué creer, han atisbado un horizonte de misticismo y nueva metafísica: la ciencia en mezcolanza con lo mágico.

Las personas han dejado que poco a poco, en su consciencia, se vaya filtrando la desilusión por la ciencia, en este caso, la psicología. Desde dónde viene esa desilusión convertida en ridiculización, demérito o minimización, o llanamente dicho, en un símbolo social del miedo a la locura; las causas entonces del demérito del psicólogo principalmente son:

1) El fracaso de previos psicólogos. Esto es un tema muy sensible, puesto va en juego nuestra credibilidad. Fracaso es un concepto fuerte, rudo y que activa defensas. Sin embargo, existe el fenómeno. Existieron y existirán personas que por métodos errados, falta de experiencia, fallos teóricos, poco desarrollo en habilidades propias y esperadas de un psicólogo (empatía o sensibilidad, amabilidad, autocontrol emocional, etc.) y demás puntos de esta lista o, simplemente por fuerzas externas fuera de su control, ha dejado una impresión de no éxito (eufemismo apropiado) por su intervención. Ahora que quienes han dado mayor fama, han sido los psicólogos clínicos en sus terapias en sus muy vastas ramas. Me he topado con personas que de entrada dicen tener recelo, apatía, enojo, desprecio por los psicólogos, sujetos que de manera directa o indirecta han tratado de “ayudarlos” diciéndoles argumentos que ellos mismos hubieran pensado o que son para su percepción, demasiado divagados. Y estos sujetos son quienes se encargan con más ahínco de luego ir propalando una fama de duda ante los demás. Es que para ellos, en verdad, “de qué sirve la psicología”, tan sólo para explicar lo obvio, para ahondar en lo imposible, en determinar destinos incorregibles, para qué sirve ese aparato soberbio, gemelo supuesto del ambiente médico. Sí, para qué sirve dirían ellos, si ha fracasado, si no ha dado la gran solución que se esperaba de ellos; el que les haya prometido o no, o sí quizá la hayan imaginado, ya no interesa, tan sólo el remanente de no haber atinado en resolver el problema o, más crítico, empeorarlo. Es incluso frecuente ver que para cuentos y novelas, es recurrido el argumento de un terapeuta que con su intervención, hizo que el paciente, cliente, o sujeto, haya empeorado o en el típico de los casos se haya suicidado. “Malditos psicofarsantes” o “merolicos”, la ilusión, la promesa que no se cumple, tan sólo deja amargura y rencor. Alguien lo tiene que pagar; más, ellos que al final errado no les queda otro mote que el de entrometidos.
2) Arrogancia. Este punto y el que sigue van aunados. La rigidez petulante en el aparato cognitivo, o dicho de otra forma, el sentirse la divina garza envuelta en huevo por tener el título de psicólogo. Esto resulta peligroso, pues da el sentimiento de invulnerabilidad y autojustificación banal, más efectivo para un sujeto de ego desbordado (la autojustificación posiblemente puesta en práctica en el concepto tan quemado de “autoestima”). Pues bien, el psicólogo arrogante, puede hacer lo que quiera pues, tiene un estatus de superioridad y si aún “la riega” no importa pues tiene licencia para regarla, lo que es más, sólo fue parte del proceso de aprendizaje. Existen una venda, que no permite ver, que sus actos fallidos, dan una imagen torcida a los demás. No acepta la responsabilidad y sensibilidad por la mejora, ya que de eso que se encarguen “sujetos obsesivos” o “excesivamente preocupados por irrelevancias prácticas”. Este sujeto, va por el mundo creyéndosela, o qué, no es lo más importante para la autoestima? Lo medular, es que este sujeto está comúnmente sobrecompensado, es decir, con su arrogancia cubre su mediocridad.
3) Dogmatismo por la ciencia. Se ha escrito ya mucho sobre la nueva religión llamada ciencia, por los positivistas paradójicos en cuanto su impacto social: tratar de apartar a las personas de las garras del misticismo, para imponer un nuevo orden científico basado en el método experimental. Para luego, como ya algo comenté al inicio de este texto, convertir la ciencia en religión o en el nuevo opio del pueblo como menciona Marx. Juan Soto R., dice de los estudiantes o personas inmiscuidas en el mundo psique, están ansiosos de ser albergados por el manto materno de una corriente y aprender sus principios como dogmas, dando como consecuencia obvia el fanatismo y fascismo científico. Cerrazones, aturdimientos, justificaciones, entumecimiento de la mente. Cuando estos sujetos dialogan con las personas “fuera” de este mundillo, éstas son vistas como profanas, como necias que necesitarían iniciaciones rituales, para poder aspirar a comprender los conceptos sagrados de alguna corriente psicológica. Entonces, las personas externas, pueden desarrollar tal vez, el enojo del excluido. Ante ellos, está el orgullo y desprecio por lo que no se les fue expuesto de manera amigable. Lentamente, en sus mentes, también pueden desarrollar posturas contrafóbicas (a lo que no tengo acceso o es amenazante, lo mejor es ridiculizarlo), o argumentos cognoscitivos de defensa. Queda así, excluida la psicología de toda preocupación: es algo trivial, fútil e innecesario.
4) Psicologismo. Es el vicio reduccionista de TODO, verlo como psicología. Es lo que más les molesta a las personas que tienen contacto con el psicólogo-psicologista. Ese sujeto, no pierde oportunidad de mostrar relación teórica con lo acontecido. Más allá de un sujeto hipotético, como actitud generalizada, es la postura que excluye, otros factores de explicación de lo que acontece. Ejemplo: los artistas geniales, son esquizofrénicos que alucinan sus obras; Quien busca perfeccionar algo forzosamente será un obsesivo; el trabajador de apariencia cansada, necesita de intervenciones de motivación que lo integrarán en el sistema de producción, etc. Hay quienes perciben que pueden existir otras explicaciones o quizá lo improbable como tal, lo difuso o lo Complejo (corriente epistemológica de vanguardia), ellos entonces, verán a los psicologistas con recelo y quizá los menosprecien desde entonces, puesto aún de ser acertados en sus observaciones, no desarrollan un pensamiento abierto, divergente.
5) Remanentes de la Psiquiatría. La psiquiatría, tantas veces confundida con la psicología. Alguna vez conversando, luego de que me preguntaran “si trataba a los locos”, además de que previamente me manifestó su molestia por verme leer, le respondí que, los psiquiatras están convencidos de tratar a enfermos mentales, yo como psicólogo, estaba más interesado en su perturbación por la lectura y en su pregunta, su postura recelosa ante la psicología. La psicología pues, es prejuiciado como la actividad que trata a los locos. Quizá existe íntima relación, entre el hecho de No leer, con este prejuicio: la desinformación.
6) Merolicos de la psique. De pronto he sido consciente de algo: debo tener cuidado, porque al fin, dado el relativismo, puedo ser ahora mismo para algunos, un merolico. Toda autorreferenciación puede convertirse en paradoja como menciona el maestro Juan Soto Ramírez (El mentiroso dice, “soy un mentiroso”, cierto o falso). En párrafos superiores afirmé, “las personas han dejado”, por querer decir que han tenido la oportunidad de tomar una decisión: ser o no desilusionados; y lo sostengo, las personas bien tienen oportunidad de tener una postura existencialista ante las representaciones de las cosas. Cuando surge tal autorreferenciación, es donde el temor a la autocensura se deja sentir, derivado por la necesidad de preservar la prudencia y la humildad. Pues por un momento trataré de conseguir un salvoconducto con las autoridades papales o ante la procuraduría del consumidor o quizá ante la sociedad mexicana de psicología, demasiado tarde, pues ya casi llego al fin de mi texto.
Los merolicos pues, son personas que han pasado por todos o ninguno de los puntos descritos, son farsantes, que se proclaman (referenciado a los dogmáticos) como evangélicos mesías con la psicología, ellos son los que Sí dieron la promesa de salvación absoluta y crearon una expectativa con tintes de esperanza (estoy de acuerdo con Nietzsche, la esperanza enloquece al dar falsas fantasías).


Como recién expulsado del sistema universitario, o quizá debería decir, “procesado”, dentro de mi sentimiento análogo a un parto, he observado las creencias que imperan en algunos psicólogos organizacionales tanto frescos como añejos que conozco, y luego otros psicólogos de otras ramas. En fin, la impresión causada, mi imprudencia y desfachatez ante la censura, me ha impelido este texto.
Entonces, surge la pregunta, qué diablos es la psicología. Pues luego de tantos debates entre especialistas, al estudiar el objeto de estudio de la misma, así como su enfoque epistemológico, pude decir mejor lo que no es. Lo que sí es: una ciencia apasionante que trata de explicarse a sí misma, porque el objeto de estudio es el mismo que se trata de explicar, la mente (como punto siempre de partida, la observación, a pesar de lo que digan los conductistas por ejemplo); una ciencia que trata de escapar a las paradojas de la autorreferencia. Tratar de entender para conocernos más.
Sigo estudiando, es emocionante, la última palabra no está dicha y se ve muy lejos, tan difusa.


Gracias por la visita, ojalá puedan dejar algún comentario, Saludos.

J. Santiago Silva G. A. N.

7 comentarios:

Eve M.M. dijo...

Un tanto melancolico, sarcastico y cruel . . . . . Pero dulcemente real ....... estas pasando por el duelo que propicio este escrito ....... * * * * * * * Felicidades * * * * * PSICOLOGO organizacional

Donbeto dijo...

J. Santiago: Llegué a tu espacio luego de buscar en google "Vivaldi-Moctezuma" y me topé con un joven colega (yo ya arrastro muchos años)que explora brillantemente algunos clichés sobre la psicología.
Saludos

Gabriela dijo...

Te debo querer un monton y medio para leer TODO tu texto y sobre todo para dejar un comentario (sabes que odio hacerlo).
Pero en fin este comentario es un no-comentario.
Saludetes.
G.

Anónimo dijo...

Pues yo estuve vinculado con varios psicólogos organizacionales egresados de universidades leonesas, como amig@s, como amantes, como conocid@s, como terapeutas y la neta fue conocer la vanidad de las universidades en esta disciplina.

Empiezo por los últimos: la neta fueron materia para mi propia malicia. No sabían de cosas que por su "formación" académica deberían, pero en compensación me dieron el disfrute de modos que hasta entonces no había vivido de la imbecilidad humana.

Como amantes son una güeva: pretenden determinar mi comportamiento con las formulitas pendejas que les dijeron en su universidad.

Son incapapaces de imaginacón, de creación, no pueden trascender los "arquetipos" con que los adiestraron, con que ls domesticaron en ocasiones aún mas de lo que estaban.

Como amig@s no respetan el respeto profesional hacia sus pacientes: todo lo comparten con los cuates. Puedo comentar casos en que incluso peritos de la PGR se burlan de los casos que analizan, o de psicólog@s que se pitorrean de lo que cuenta la gente en sus despachos.

Por otro lado su formació, notada en el discurso con que "trabajan" mucho tiene que ver con la palabrería popular y poco con el discurso consistente, sólidamente argumentado, positivamente humano.

en suma, valen madre pero hacen lana si, después de todo, no resultan tan pendejos.

Su presencia profesional, en resumidas cuentas, es contingente. sobre todo si egresan de unas Universidades "patito" como la de Guanajuato o la de León, cuyos fetos me ha tocado padecer.

Jaqui Díaz dijo...

Al comenzar a leer tu escrito, existieron partes en las cuales me causaron risa y algunas veces molestía, pensando en la reacción que tuve, pienso que ha sido porque tocaste la verdad, una verdad que para proteger mis conocimientos los oculte con estas expresiones tan faciles de realizar, como cuando nos dicen algo que no nos gusta, pero que sabemos que tienen razón....


Lo leí amigo y sí creo que nos comportamos de esa manera... cuidate bye

Luz N. dijo...

Muy bien por la creación de tu blog, te da la oportunidad de expresar tus pensamientos y experiencias, espero que en este 2008 sigas tan activo como siempre, mis mejores deseos para ti y tu familia.

Anónimo dijo...

psicologo + origen burgues: tarado que sin vivir la vida realmente cree explicarla
psicologo + origen proletario: buey que reduce la teoria al nivel de sus experiencias
psicologo: infantiloide que se eleva del suelo donde todos pisamos para entender la vida, explicarnoslas y luego se estrella al caer de la escalerita de sus teorias